El sábado 2 de Marzo asistí por segunda vez a las oficinas de Runroom por el mismo motivo: una charla de Niels Pflaeging.  Dos placeres en uno, porque la oficina que ha creado Carlos y sus socios es encantadora, acogedora y, sobre todo, humana. Ojalá haya muchas más oportunidades de volver. Te sientes como en casa.

Todo comenzó el pasado 1 de diciembre cuando nos reunimos por primera vez para escucharle. Cuando finalizó la jornada todos, encantados por la experiencia, acordamos que queríamos más y que lo mejor sería organizar una segunda parte para conocer en detalle las claves para poder cambiar las organizaciones, huir de las estructuras formales y aprender a crear organizaciones Beta. En realidad no hay espacio suficiente en este post para profundizar en todo ello, simplemente quiero dejar constancia de este día. Por tanto quien quiera conocer mucho más de Niels, las organizaciones Beta, y de las estructuras de melocotón, tiene muchos recursos a los que acudir. Podéis empezar por los enlaces que salpican todo el post.

Barcelona, 10.00 AM. Un madrugón que merece la pena.

Lo mejor de todo es que treinta y tantas personas nos hemos desplazado desde distintos puntos de la península, un sábado, madrugando más que cualquier otro día, para escuchar y compartir reflexiones que nos ayuden a que nuestras empresas y nuestro trabajo sea mejor. Y eso ya tiene valor suficiente para mí. En mi caso, además, llegué arrastrando una gripe que tardaba en curarse y que me impidió estar al 100%, aunque fue tal el interés que casi ni lo noté. Mucha gente Agile  habitual en eventos y reuniones, pero también gente interesada en buscar nuevos modelos, conscientes de que el mundo está cambiando y con él, el modo en el que se deben regir las organizaciones. Prolongar innecesariamente los principios de un Taylorismo que ha perdido por completo la esencia por la que surgió, es inútil. Demos la bienvenida a las organizaciones Beta. Una sesión que comenzó a las 10.00 y que se alargó hasta las 17.00, pero que tuvo continuidad tanto en la comida como a su finalización. Parecía que todos teníamos que aprovechar el momento, esas escasas horas que permitían aglutinar valores comunes, objetivos comunes y deseos comunes. Sé que muchos, los que eran o se quedaban en Barcelona, siguieron la conversación. Envidia sana.

Niels, todo un personaje.

No voy a cometer el error de entrar en muchos detalles de la jornada. Sería absurdo y no podría resumirse fácilmente en un post como éste. Pero sí escribir con la piel, desde las vísceras, y con la subjetividad de quien, como yo, está muy cerca ideológicamente de la gran mayoría de las cosas que se contaron, o, para ser más exactos, que Niels cuenta. Niels Pflaeging tiene una manera de hablar directa, sin contemplaciones. Puede, en ocasiones, pensarse que es un lenguaje agresivo. Quizás es que trato de ver y entender los matices en su contenido, pero en cualquier caso me parece un estilo que agradezco en una jornada tan larga y que me mantiene atento todo el tiempo. Quizás también el no ser español nativo le hace usar el lenguaje de una manera más libre, sin entrar a analizar si las palabras que usa puedan resultar más o menos impactantes. A mí me gusta, y me quedo con el mensaje. El resto es un recurso para reforzarlo. Entiendo que haya personas que no estén de acuerdo conmigo, pero nada de ello disminuye o distorsiona el contenido. Una jornada para reafirmarte en muchas cosas, para reflexionar sobre otras, para darte cuenta de detalles que relacionas con los dilemas que puedes estar teniendo en este momento dentro de tu propia organización; una jornada para compartir visiones comunes, objetivos diferentes a la norma, paisajes distintos, paisajes mejores. Una jornada que te ayuda a seguir confiando en el futuro y poner tus baterías emocionales y profesionales de nuevo al 100%. Una jornada por la que merece la pena el esfuerzo, el madrugón, los dos viajes y las siete horas de atención y debate.

Una jornada para hablar de cambio en las organizaciones.

Niels habló de muchas cosas. Centro gran parte del día en el gran John Kotter y sus 8 pasos para el cambio; un autor que a pesar de haber escrito su libro fundamental hace más de 20 años, sigue con la misma vigencia de entonces. Habló de la fábula que el mismo Kotter escribió para explicar, mediante una historia, los 8 pasos que una organización debe dar hacia el cambio. Una fábula de pingüinos cuyo iceberg se derrite y deben actuar. Creo que ninguno de nosotros olvidará el nombre de Alice, la pinguina que hace que Fred pueda llevar su mensaje al jefe de la bandada de pingüinos.  Ni dejaremos de tratar de encontrar a los NoNos de nuestras organizaciones. Explicó de nuevo la estructura de melocotón: el núcleo, la periferia, los mercados alrededor de la periferia y los roles en lugar de los puestos. Fue contundente al asegurar que debe existir un pacto de sangre entre el agente del cambio y el CEO; que si no existe ese pacto, es inútil seguir adelante. Se habló de empresas en fase Pionera, de Diferenciación o de Integración; de cambio sostenible, de valor más allá del estrictamente económico, de cómo abordar el cambio en las personas, de Zappos, de Toyota, de SEMCO, de Gore, de Apple, de Google, de Yahoo y la polémica creada con el teletrabajo. Se mencionó a Harrison Owen, a Eric Trist, a Ricardo Semler, y a muchos más... Habló de muchas cosas, reiteró su pleitesía a Deming, a Ono, a Kotter. Dejó claro que anclar en la cultura de una organización la estructura de melocotón es un esfuerzo sin final, continuo. Nadie dijo que esto era fácil. Que el taylorismo había muerto, que era una respuesta a una realidad que ahora ya no existe y que estamos prolongando su vida innecesariamente. Fue polémico cuando habló de Agile indicando que no había logrado su objetivo, que crear islas de felicidad no servía para cambiar una organización, que el cambio desde abajo no funciona…..Dijo mucho muchísimo más….Y todo me resultó útil.

¿Qué he aprendido hoy?

La primera vez, en Diciembre, Niels termino escribiendo en la pared-pizarra de Runroom frases que querían reflejar lo que cada asistente había aprendido, una especie de resumen global. Un resumen hecho por nosotros. Este taller finalizó igual, finalizó con lo que habíamos aprendido:

  • Irrita y observa
  • No se puede hacer el cambio desde abajo
  • No se trata de quien sino de cómo
  • Las herramientas no producen el cambio
  • Hay un mínimo porcentaje de NoNos
  • Sin sentido de urgencia no hay nada
  • El modelo mental cambia el comportamiento
  • Los Open Space se pueden usar también como una herramienta de empresa
  • El melocotón es una beta continua
  • En 2030 hong-kong estará llena de Nonos (los que estuvimos sabemos a qué se refiere)
  • Necesidad de un pacto de sangre
  • Hay que encontrar a Alice
  • Las teorías poco claras nos llevan a malas prácticas
  • Para resolver los problemas hay que atacar el lío
  • No todos los pingüinos son iguales
  • Menos racionalidad y más emoción
  • Hay que demostrar
  • La gente no es mala
  • El cambio es aprendizaje continuo

    ...y así, podrían haber surgido muchas más. Quien quiera tener más detalles de esta jornada puede seguir en Twitter el hashtag #NielsBCN y leerá estas frases, otras muchas, verá fotos de la jornada y se llevará una idea de lo que pasó. Muchas gracias a Runroom, a Carlos y a sus socios por facilitar jornadas como ésta. Muchas gracias Niels por dedicarnos dos fines de semana en sólo cuatro meses a darnos energía, consejos y motivos para seguir creyendo en el cambio.